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Historia de ANN


Si os contara que un meteorito cayó en 1954 en Sylacauga, un pueblo del estado de Alabama en Estados Unidos, seguramente pensaríais qué tiene que ver este hecho  con las historias FATAE. Pues es una historia FATAE al 100% porque el citado meteorito  impactó sobre nuestra protagonista Ann, la única persona confirmada que ha recibido el impacto de un meteorito en la historia.

Ann dormía en el sofá, tapada con edredones, cuando un pedazo de roca negra de unos 30 centímetros de diámetro atravesó el techo, rebotó en una radio y la golpeó en la cadera, dejando un cardenal gigantesco.

La historia de Ann es especialmente inusual porque la mayoría de los meteoritos suelen caer en el océano o en uno de los lugares vastos y remotos de la Tierra, según Michael Reynolds, astrónomo del Florida State College.

Antes de que el meteorito se estrellase en el salón de Ann, los habitantes del pequeño Sylacauga y de todo el este de Alabama habían informado de un avistamiento de «una luz rojiza brillante, como una vela romana que deja una estela de humo».

Otros vieron «una bola de fuego, como un arco de soldadura gigantesco» acompañada de tremendas explosiones y una nube marrón.

Es curioso como somos los humanos. Cómo nos mueve la ambición. Tras confirmarse que, efectivamente se trataba de un meteorito y no de los restos de un avión como comentaba gente del pueblo, la propietaria del inmueble donde vivía Ann, reclamó la propiedad del meteorito en contra de la opinión pública que estaba a favor de Ann.

Afortunadamente, la codicia  humana no consiguió su objetivo y el meteorito sigue expuesto en el Museo de  Historia Natural de Alabama.

El aprendizaje FATAE es ver como un suceso de la citada naturaleza puede afectar a una persona normal sin ningún afán de protagonismo.

Y estos hechos le pasaron factura. El resto, es ya historia…